Omnium rerum principia parva sunt

Con ánimo emprendamos cualquier tarea, por grande y difícil que ésta sea.

Si continuas caminando alcanzarás la meta, por lejana que se encuentre

jueves, 14 de julio de 2011

Cuando todo termina en números, los números terminan con todo

Vivimos inmersos en un mundo material que en su esencia misma es cuantificable. Hemos establecido distintas unidades de medida para las diversas realidades que lo componen: longitud, tiempo, masa, temperatura, entre otras.  Sea que aumenten o disminuyan hay una expresión que las representa con gran precisión: el número.
El ámbito escolar no pudo escapar a esta tendencia y, en verdad, desconozco cuándo la necesidad de promover a un alumno a un grado superior o retenerlo en el apenas cursado comenzó, lo cierto es que se le calificó y en razón de eso se determinó su situación.

Qualitas/quantitas


Desconozco también si fue en ese mismo momento o vino después la practica de numerar o cuantificar el rendimiento académico de los alumnos, actividad que erróneamente ha sido llamada ‹‹Calificar››. Lo cierto es que, siguiendo la tendencia numérica, se le dio a la qualitas una quantitas y, me atrevo a decir que si por evaluación se pretende entender la calidad del servicio educativo prestado e involucra a todo el sistema educativo, entonces una buena calificación (Caldeiro, 2005) no estaría muy lejos de ser una buena evaluación. En efecto, también la evaluación ha sido entendida, en otros tiempos, en términos de medición, dicho de otro modo, ha sido sometida al imperio de los números.

Medir subjetivamente, con parámetros objetivos, lo subjetivo


Nuestros instrumentos utilizados para la evaluación de los alumnos pretenden reflejar el aprendizaje alcanzado después de un periodo de tiempo. Pero ¿cómo podría un instrumento tipo examen expresar los alcances logrados por un estudiante?
Con frecuencia se escucha a jóvenes decir que el maestro presentó en el examen ejercicios, preguntas o actividades no analizadas en clase o no vistas con amplitud, Ramírez (2000). Independientemente de la veracidad de sus declaraciones, es cierto que muchos de los contenidos de un bimestre, trimestre o cualesquier periodo que se evalúe quedan fuera del instrumento que han de responder, lo que podemos traducir como la posibilidad de que un alumno repruebe un examen donde se le solicitaban aprendizajes que para él fueron menos significativos y por lo tanto le costaron más trabajo o los descartó con más facilidad. No cabe duda que el maestro sabe cuáles son los objetivos esenciales de su asignatura, pero ¿cómo puede un alumno que interpreta subjetivamente unos contenidos conocer lo que su maestro juzga, por igual, en forma subjetiva?
El problema no termina ahí. Sabemos que la evaluación no se limita a la evaluación final. Durante el proceso en las distintas situaciones didácticas se realiza un trabajo en clase, algunas tareas, hay participación en clase, diversos productos ya sean grupales o individuales. Lo cierto es que todos estos son tasados con el mismo esquema numérico del que hemos venido hablando. Si bien los números no se equivocan, porque deben ser norma objetiva de medición, el sujeto que mide si se equivoca y eso deriva en nuevos problemas, a saber: el primero sería ¿cómo mido las participaciones?, ¿es una más importante que la otra en estos tiempos en que se recomienda no desdeñar ninguna intervención? El segundo viene a ser este: ¿qué dos alumnos hayan entregado el producto significa que los dos aprendieron lo mismo o, más aún, que los dos trabajaron igual?  Uno más que, en lo personal, resulta un tanto complicado: ¿Cómo juzgo el silencio y el ruido?, ¿la quietud e inquietud de mis alumnos?, ¿al callado y al platicador? Convencido estoy de que silencio y quietud favorecen y que el ruido  y la inquietud de algunos alumnos molesta y obstaculiza pero ¿no es verdad que condenamos al platicador aún cuando ya haya terminado sus ejercicios y deberes?, ¿miento al decir que el callado tiende a ser sobrevalorado aún cuando no haga nada? Medimos subjetivamente un desempeño muchas veces poco perceptible con números que, involuntariamente, tienden a equivocarse.

Mismo producto, número diverso; mismo número, diverso aprendizaje


Un modo concreto de la ambigüedad de los números es que la cantidad que representan no alcanza a reflejar la calidad que un producto contiene. Así analizaros el título apenas señalado. Esto se dará en dos momentos. 

Mismo producto, número diverso

No pocas veces se presenta la situación en que dos alumnos con el mismo producto, con la misma respuesta o el mismo número de elementos en un ejercicio, reciben distinta calificación.
La pregunta del alumno inconforme puede ser: ¿Por qué, si estábamos en el mismo equipo, el tiene 10 y yo 9, o ¿Por qué si nos tocó exponer juntos el tiene 9 y yo 7?, o peor aún ¿Por qué yo tengo 8 aciertos y mi compañera 11 en este ejercicio si los dos tenemos lo mismo?
Las dos primeras preguntas se pueden justificar fácilmente pues estar en el mismo equipo o haber expuesto el mismo trabajo no significa que hayan trabajado igual o hayan expresado y manifestado la calidad de su presentación, dicho sea de paso, con la misma calidad. Pero ¿cómo justifico la calificación diversa para una misma respuesta? La explicación podría ser que cuando el profesor comienza, de forma estricta, y un alumno no ha respondido a los objetivos que se pretendían y no domina un mínimo de los contenidos previstos, le reprueba. El segundo, tercero, cuarto…, corren la misma suerte. Cuando ese mismo profesor está leyendo el ejercicio duodécimo, y encuentra dos cuestiones medianamente explicadas, da un respiro porque ya alguien se ha enterado de algo, y aprueba a ese alumno. A partir de ahí, los criterios (?) se van ampliando y flexibilizando y es probable que el ejercicio trigésimo apruebe con el mismo contenido con el que ha reprobado el primero, Casanova (1998).  Puede entenderse que el grado de atención no sea el mismo a lo largo de la revisión de muchos ejercicios, lo cual se suma a lo arriba dicho, lo cierto es que influye y nos condiciona la imagen que nos hemos creado de cada alumno o, incluso, el no tener ni idea de quienes son los alumnos que estamos evaluando si se trata de la primera evaluación que se realiza.

Mismo número, diverso aprendizaje


Los números no pueden describir totalmente un aprendizaje alcanzado. No los enteros, no los decimales. Mucho menos pueden englobar a un grupo de alumnos tasados con la misma cifra. Pueden todos tener 10, pero no saben lo mismo, ni lo saben igual mucho menos lo aprendieron de la misma manera. Muestra de ello son los Summa cum laude, magna cum laude u otras menciones honoríficas que suelen darse en los actos académicos. 
Mucho más sencillo es decir que no todos los que sacaron 7 u 8 tienen exactamente bien los mismos aciertos aunque si sea exactamente igual la cantidad de aciertos obtenidos. Lo que no es para nada sencillo es que un certificado con 10 de un plantel educativo no signifique lo mismo que un 10 de uno diverso. Si se apela a la calidad de dichos planteles, entonces se debe reconocer que sabrán de lo mismo, trabajaron los mismos programas y siguieron los mismos objetivos pero la calidad de su aprendizaje no es igual. Nuevamente quantitas habla de qualitas pero si la misma quantitas no expresa una misma qualitas hablando de alumnos del mismo plantel, mucho menos lo hará con estudiantes de instituciones diversas.
Un ejemplo de ello lo tenemos en un estudio sobre la evaluación educativa, donde nos dice Casanova (1998): En una comprobación superficial, seleccioné varios niños y niñas que habían sido valorados con “5” en la prueba estándar, pertenecientes a los dos colegios, y, mientras en el Colegio A eran alumnos “sobresalientes” por sus calificaciones anteriores, en el Colegio B eran solamente aprobados” o, incluso en el caso de una niña, estaba reprobada y permanecía en el mismo ciclo. Sin negar que unas personas se esfuerzan y superan mientras que otras se descuidan y relajan, ¿cómo es posible que un alumno sobresaliente se relaje al punto tal que el esfuerzo de un reprobado le dé alcance?

Quizá es nuestra imprecisión la que hace que los números se equivoquen, o la poca claridad que tenemos en el seguimiento de ciertos criterios sea la responsable de desviarlos. Pero, una cosa es verdad, expresar cuantitativamente una valoración cualitativa seguirá siendo un reto en la evaluación.
No hablemos de la seriedad, la honestidad, el compromiso con que se ha de realizar, pero si un tropiezo podríamos encontrar en la conjugación de qualitas y quantitas, en cualquiera de estos rubros los debemos evitar.
Cuando todo termina en números, los números terminan con todo. No podemos excluirlos y quizá no debemos, pero si podemos rodearlos de otras consideraciones que complementen la valoración que expresan o, al menos, le den mayor credibilidad.

miércoles, 13 de julio de 2011

ACUERDO 499

ACUERDO NUMERO 499 POR EL QUE SE MODIFICA EL DIVERSO NUMERO 200 POR EL QUE SE ESTABLECEN NORMAS DE EVALUACION DEL APRENDIZAJE EN EDUCACION PRIMARIA, SECUNDARIA Y NORMAL

ARTICULO UNICO.- Se reforman los Artículos 7o. y 8o. del Acuerdo número 200 por el que se establecen Normas de Evaluación del Aprendizaje en Educación Primaria, Secundaria y Normal, para quedar en los siguientes términos:

"ARTICULO 7o.- Las calificaciones parciales se asignarán y comunicarán a los padres y madres de familia o tutores en cinco momentos del año lectivo:
I. Durante el mes de octubre;
II. Durante el mes de diciembre;
III. Durante el mes de febrero;
IV. Durante el mes de abril y
V. Dentro de los últimos cinco días hábiles previos a la conclusión de cada ciclo escolar.
Para efectos de la fracción V, la evaluación final deberá practicarse necesariamente dentro de los últimos ocho días hábiles de cada ciclo escolar, en primaria. Por otro lado, para secundaria, la evaluación final deberá practicarse necesariamente dentro de los últimos trece días hábiles de cada ciclo escolar. Asimismo, en estos últimos ocho días, se realizarán actividades de repaso de los conocimientos de lectura y matemáticas adquiridos durante el ciclo escolar en primaria. Por otra parte, una vez efectuada la evaluación final en secundaria, las y los maestros dedicarán el tiempo restante del ciclo a repasar los conocimientos adquiridos durante el mismo, especialmente aquellos que requieran de reforzamiento. El conocimiento de las calificaciones parciales por parte de los padres y madres de familia o tutores no limita el derecho de éstos a informarse sobre el aprovechamiento escolar de sus hijos en el momento que lo deseen.

ARTICULO 8o.- La calificación final de cada asignatura será el promedio de las calificaciones parciales, la cual se asignará y comunicará dentro de los últimos cinco días hábiles del ciclo escolar correspondiente."

lunes, 11 de julio de 2011

Acuerdo 200

Acuerdo 200
ACUERDO NÚMERO 200 POR EL QUE SE ESTABLECEN NORMAS DE EVALUACIÓN DEL APRENDIZAJE EN EDUCACIÓN PRIMARIA, SECUNDARIA Y NORMAL.
(Publicado en el Diario Oficial de la Federación el 19 de septiembre de 1994)
Al margen un sello con el Escudo Naional, que dice: Estados Unidos Mexicanos. - Secretaría de Educación Pública.
JOSE ANGEL PESCADOR OSUNA, Secretario de Educación Pública, con fundamento en los articulos 38 fracción I inciso a) de la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal; 12 fracción I, 47 fracción IV, 50 de la Ley General de Educación, y 5o. fracción I, del Reglamento Interior de la Secretaría de Educación Pública, y
CONSIDERANDO
Que de conformidad con la Ley General de Educación, la evaluación de los educandos comprenderá la medición en lo individual de los conocimientos, las habilidades, las destrezas y, en general, del logro de los própositos establecidos en los planes y programas de estudio;
Que en este contexto, una evaluación permanente y sistemática posibilita la adecuación de los procedimientos educativos, aporta más y mejores elementos para decidir la promoción de los educandos, coadyuva al diseño y actualización de planes y programas y, en general, conduce a una mejor planeación en el sistema educativo nacional, y
Que la evaluación permitira al docente orientar a los alumnos durante su proceso de aprendizaje y, además, asignar calificaciones parciales y finales conforme a su aprovechamiento, en relación con los propósitos de los programas de estudio, he tenido a bien dictar el siguiente:
ACUERDO NUMERO 200 POR EL QUE SE ESTABLECE NORMAS DE EVALUACIÓN DEL APRENDIZAJE EN EDUCACIÓN PRIMARIA, SECUNDARIA Y NORMAL.
ARTICULO 1o.- Es obligación de los establecimientos públicos federales, estatales y municipales, así como de los particulares con autorización, que imparten educación primaria, secundaria y normal, en todas sus modalidades, evaluar el aprendizaje de los educandos, entendiendo éste como la adquisición de conocimeintos y el desarrollo de habilidades, así como la formación de actitudes, hábitos y valores señalados en los programas vigentes.
ARTICULO 2o.- La evaluación del aprendizaje se realizará a lo largo del proceso educativo con procedimientos pedagógicos adecuados.
ARTICULO 3o.- La evaluación permanente del aprendizaje conducirá a tomas decisiones pedagógicas oportunas para asegurar la eficiencia de la enseñanza y del aprendizaje.
ARTICULO 4o.- La asignación de calificaciones será congruente con las evaluaciones del aprovechamiento alcanzando por el educando respecto a los propósitos de los programas de aprendizaje.
ARTICULO 5o.- La escala oficial de calificaciones será numérica y se asignará en números enteros del 5 al 10.
ARTICULO 6o.- El educando aprobará una asignatura cuando obtenga un promedio minimo de 6.
ARTICULO 7o.- Las calificaciones parciales se asignarán en cinco momentos del año lectivo: al final de los meses de octubre, diciembre,febrero abril y en la última quincena del años escolar.
El conocimiento de las calificaciones parciales por parte de los padres de familia no limita el derecho de éstos a informarse sobre el aprovechamiento escolar de sus hijos en el momento que lo deseen.
ARTICULO 8o.- La calificación final de cada asignatura será el promedio de las calificaciones parciales.
ARTICULO 9o.- Las actividades de desarrollo: educación física, educación artística y educación tecnológica se calificarán numéricamente, considerando la regularidad en la asistencia, en interés y la disposición para el trabajo individual, de grupoy de relación con la comunidad mostradas por el alumno.
ARTICULO 10.- Los directivos de las instituciones educativas comunicarán las calificaciones parciales a los educandos y a los padres de familia o tutores y promoverán la comunicación permanente entre éstos y los docentes, para atender las necesidades que la evaluación del proceso educativo determine.
ARTICULO 11.- La promoción de grado, acreditación de estudios y regularización de los educandos se realizará conforme a las disposiciones que en ejercicio de sus facultades emita la Secretaría de Educación Pública.
TRANSITORIOS
PRIMERO.- El presente Acuerdo entrará en vigor al día siguiente de su publicación y será aplicable a partir del ciclo escolar 1994 - 1995.
SEGUNDO.- Se derogan el acuerdo 165 y las demás disposiciones administrativas emanadas de la Secretaría de Educación Pública que se opongan a lo dispuesto en este instrumento.
Sufragio Efectivo. No Reelección.
México, D. F., a 31 de agosto de 1994.- El Secretario de Educación Pública, José Ángel Pescador Osuna.- Rúbrica.

domingo, 10 de julio de 2011

NO ES LO MISMO QUE TE GUSTE HABLAR A QUE LO SEPAS HACER

¿Qué tal?

QUÉ DEBE CAMBIAR EN LA EVALUACIÓN




El concepto de evaluación que aparece hasta aquí requiere la modificación de algunos aspectos en la práctica evaluadora concreta (los más generales ya quedan comentados) en relación con distintos ejes en torno a los cuales se desarrolla. De modo sintético, y a manera de resumen de lo expuesto hasta ahora, destacamos los más importantes:
*      El objeto de la evaluación: Se amplía considerablemente lo que debe valorarse a partir de esta concepción evaluadora.
En primer lugar, hay que cambiar la mentalidad de que lo evaluable es la cantidad de contenidos conceptuales que han adquirido los alumnos. No es así. El referente de toda evaluación son los objetivos que se deben alcanzar (en cada unidad didáctica, en cada área o materia, en cada etapa), y estos implicarán la adquisición de aprendizajes diversos, relacionados tanto con los contenidos conceptuales, como con los procedimentales o los actitudinales.
En segundo lugar, no son únicamente los aprendizajes del alumnado lo que debe evaluarse, sino que es imprescindible valorar también los procesos de enseñanza, pues de éstos dependerá en buena parte el adecuado progreso de los estudiantes. La práctica docente, por lo tanto, habrá de evaluarse como elemento primordial de estos procesos.
Por último, hay que iniciar la evaluación interna del funcionamiento del centro, si se quiere que, efectivamente, éste avance en su coordinación y en la calidad educativa que ofrezca: evaluar la aplicación del proyecto curricular puede ser un buen modo de comenzar con está práctica.
*      Los agentes evaluadores: Con la adopción de un modelo evaluador esencialmente formativo, ya no es sólo el profesor el que evalúa al alumno, sino que es importante implicar al propio alumno en su evaluación de manera que adquiera un mayor protagonismo en su proceso formativo. Igualmente, pueden incorporarse a la práctica del aula actividades de coevaluación, en las que se evalúe entre todos el trabajo desarrollado durante un tiempo determinado o en un tema concreto.
Si hacemos referencia a la evaluación de los procesos de enseñanza o del funcionamiento del centro, los agentes evaluadores se ampliarían al conjunto del profesorado e, incluso, a todos los integrantes de la comunidad educativa, aunque fuera parcialmente o para aspectos específicos de esta evaluación.
Por otro lado, es importante destacar que, aún en los casos en que deba ser el profesorado es que evalúe a los alumnos y las alumnas, esta evaluación deberá ser colegiada siempre que sea posible. Para llegar a ese contraste de “subjetividades” al cual hemos aludido en este capítulo, resulta imprescindible la captura, análisis de datos y valoración de los mismos por parte de más de una persona. Se complementarán así las diferencias de percepción que pueden darse en torno a un mismo hecho y las diversas evaluaciones que se realicen en éste.
*      Los tipos de evaluación: En función de la finalidad con la que se aplica la evaluación, este modelo se decanta claramente por la aplicación de una evaluación formativa, encaminada a mejorar los procesos y alcanzar así los mejores resultados y nunca a “etiquetar” sujetos.
Sin embargo, dentro de este modelo evaluador se integrarán los demás tipos de evaluación ya comentados. Así, según el momento en que la evaluación se realice, podrá ser inicial, procesual o final: para detectar la situación de partida, valorar el desarrollo del proceso y decidir los resultados conseguidos, respectivamente.  Todas ellas son necesarias por los datos que aportan en cada situación, válidos para comenzar la actividad, regular su evolución y comprobar los objetivos alcanzados. Salvo en los momentos finales de una etapa que requiere decidir acerca de la titulación o no de un alumno, tanto de la evaluación inicial, como de la procesual o final tendrán carácter formativo, pues se utilizarán para mejorar los procesos educativos  no para seleccionar o “clasificar” al alumnado.
Del mismo modo, en función del referente evaluador, externo o interno, la evaluación aplicable podrá ser criterial o idiográfica, según marque unos criterios externos al alumno, que deben ser superados para considerar que ha llegado al nivel de aprendizaje propuesto, o éstos sean internos y hagan alusión, únicamente, a las capacidades que tiene el alumno y, en función de ellas, a los objetivos que puede y debe alcanzar, respectivamente.
En definitiva, insisto en la idea acerca de la cual giran estos comentarios: deben ampliarse la concepción restringida que se tiene de la evaluación, incorporándola desde el comienzo al proceso de enseñanza y aprendizaje para obtener así todas las ventajas posibles de su aplicación continua y formativa, tal como se va presentando en cada uno de los apartados tratados.

miércoles, 6 de julio de 2011

Dificultad para la creación de nuevas entradas

Estimados compañeros del grupo 11 de Nivelación Pedagógica:

He estado intentando entrar con otro usuario. Por favor,los que ya se agragaron como seguidores intenten subir una entrada en el blog para darme cuenta si ustedes lo pueden hacer. Si, por el contrario, no pudieron hacerlo, envíenme un correo electrónico de notificación.

EL ENSAYO